Tecnofeudalismo
¿Qué ocurre cuando para vender, trabajar, comunicarnos o llegar a otros dependemos de infraestructuras digitales que pertenecen a unos pocos actores?
La idea de intenta nombrar una transformación de este tipo. Cédric Durand y Yanis Varoufakis coinciden en observar nuevas relaciones de dependencia, renta y control infraestructural, pero discrepan sobre su alcance. Durand formula una hipótesis de transformación tecnofeudal del capitalismo. Varoufakis sostiene una tesis más fuerte: el capitalismo habría sido sucedido por otro sistema.
Este recorrido comienza por los mecanismos observables y recién después aborda la discusión sobre cómo nombrar el cambio.
De protocolos abiertos a servicios concentrados
La arquitectura abierta de Internet y la concentración posterior de servicios son procesos distintos que conviene no confundir.
Una parte de la arquitectura básica de Internet se construyó mediante protocolos abiertos e interoperables que no pertenecen a una única empresa. Eso no significa que la red haya sido desde su origen un espacio plenamente horizontal, ajeno a Estados, empresas o desigualdades. Significa algo más preciso: determinados estándares comunes hicieron posible que redes y servicios diferentes pudieran comunicarse.
Sobre esa base técnica se desarrolló después un proceso histórico de concentración de servicios, usuarios, datos e infraestructuras. Varoufakis reconstruye este pasaje mediante la imagen de los y de los . Durand, desde otro recorrido, subraya la transición desde arquitecturas relativamente abiertas hacia plataformas que integran funciones, personalizan la experiencia y buscan retener usuarios dentro de sus ecosistemas.
El punto no es oponer una Internet originalmente pura a un presente completamente cerrado. Es mostrar que protocolos abiertos pueden coexistir con servicios muy concentrados y que la concentración no es una propiedad inevitable de la técnica.
ProfundizarProtocolos, servicios e infraestructura
Un protocolo como TCP/IP o HTTP puede permanecer abierto mientras actividades cotidianas se concentran en servicios privados. La dependencia se desplaza entonces desde el nivel del protocolo hacia capas superiores: identidad, datos, almacenamiento, distribución, sistemas operativos, publicidad, pagos o redes de usuarios.
Esta distinción permite conservar la intuición de ambos autores sin convertirla en una historia lineal de una “Internet libre” que luego habría sido simplemente cerrada.
El circuito de la dependencia
La libertad formal de abandonar una plataforma puede coexistir con costos materiales muy elevados.
Nadie necesita impedir jurídicamente que una persona abandone una plataforma. El problema aparece cuando hacerlo exige perder contactos, reputación, clientes, archivos, información acumulada, compatibilidad o acceso a una red relevante.
Durand denomina a esta forma de arraigo. La metáfora no equipara a un usuario contemporáneo con un campesino feudal. Busca señalar una relación estructural: el hecho de que una salida jurídicamente posible puede volverse social, económica o técnicamente muy costosa.
El concepto operativo es el . Los efectos de red, la personalización y el aprendizaje de los sistemas pueden aumentar simultáneamente la utilidad de la plataforma y la cantidad de recursos que una persona u organización debería reconstruir si quisiera abandonarla.
ProfundizarDependencia sin prohibición
Para Durand, el encierro no afecta sólo a consumidores. Puede alcanzar a productores, desarrolladores y trabajadores. Una empresa que obtiene una parte importante de su demanda a través de una plataforma conserva formalmente la posibilidad de irse, pero una migración puede implicar perder visibilidad, reputación y acceso a clientes.
La analogía feudal adquiere sentido únicamente en este nivel de dependencia y costo de salida. No describe una identidad histórica entre sociedades medievales y digitales.
Cuando la plataforma organiza el intercambio
Una plataforma puede alojar relaciones mercantiles y controlar, al mismo tiempo, las condiciones bajo las cuales esas relaciones ocurren.
Comprar y vender dentro de una plataforma sigue siendo una forma de intercambio mercantil. Sin embargo, existe un tercer actor que posee la infraestructura y puede decidir cómo se encuentran los participantes, qué información recibe cada uno, qué aparece primero, qué reputaciones cuentan y cuánto cuesta mantener el acceso.
Esta doble condición es importante: la plataforma puede ser un lugar donde existen mercados y, a la vez, una organización capaz de gobernar aspectos centrales de esos mercados.
Varoufakis lleva la tesis más lejos. Sostiene que determinadas plataformas ya no deberían entenderse principalmente como mercados, sino como , porque el propietario concentra la capacidad de emparejar compradores y vendedores y de extraer pagos por el acceso. El desplazamiento del mercado por feudos digitales es, por tanto, una tesis específica de Varoufakis, no una descripción neutral aceptada por todas las interpretaciones.
ProfundizarLa diferencia entre alojar y gobernar
Durand formula una tesis menos categórica. Su análisis no necesita afirmar que el mercado desapareció. Le alcanza con mostrar que la horizontalidad del intercambio se erosiona cuando efectos de red, datos y control de infraestructura crean relaciones persistentes de dependencia.
La cuestión decisiva es entonces cuánto poder obtiene el propietario del espacio por el hecho de organizar el acceso y la información de quienes comercian dentro de él.
Beneficio, renta y captura
La economía digital no obliga a elegir entre beneficio y renta: la discusión está en cómo se articulan y cuál adquiere mayor poder.
Durand analiza cómo ciertos y procesos de concentran capacidades estratégicas en determinados puntos de las cadenas de valor. Desde esas posiciones puede obtenerse y ejercer sobre el valor producido en otros lugares.
Esto no implica que el beneficio desaparezca. Una empresa puede producir mercancías, explotar trabajo asalariado y obtener beneficios mientras paga, además, por licencias, acceso, propiedad intelectual, infraestructura o intermediación digital.
Varoufakis propone una interpretación más fuerte. Su sería una forma de ingreso obtenida por controlar el acceso a consumidores dentro de territorios digitales. Para él, esta renta estaría desplazando al beneficio como principio dominante. Sin embargo, incluso en su propio esquema el sector capitalista continúa produciendo valor de cambio y obteniendo beneficios; la novedad consiste en que una porción creciente puede desviarse hacia los propietarios de la infraestructura.
ProfundizarCoexistencia y predominio
La diferencia teórica puede formularse con precisión. Durand describe una expansión de lógicas rentistas y depredadoras dentro de una transformación del capitalismo. Varoufakis sostiene que el cambio de predominio ya es suficiente para hablar de otro sistema.
Por eso conviene evitar una oposición simple entre “beneficio” y “renta”. Pueden coexistir. Lo que está en disputa es su relación, el poder asociado a cada forma de ingreso y el significado histórico de ese desplazamiento.
Un mapa de posiciones, no una copia de la sociedad medieval
Varoufakis propone categorías para describir relaciones contemporáneas de propiedad, dependencia, trabajo y uso.
En la teoría de Varoufakis, el propietario de grandes cantidades de ocupa una posición específica: el . El productor que conserva su empresa pero necesita una plataforma para acceder a clientes es denominado . El trabajador asalariado sometido a formas de gestión algorítmica aparece como y el usuario cuya actividad no remunerada contribuye a reproducir la infraestructura, como .
Estas categorías deben leerse como partes de su modelo analítico. No significan que un vendedor de Amazon sea literalmente un vasallo medieval ni que un usuario de una red social posea el estatuto histórico de un siervo.
La apuesta conceptual consiste en mostrar que el control de la infraestructura introduce una posición de poder adicional respecto de quienes producen, trabajan o participan dentro de ella.
ProfundizarUna taxonomía discutible, un problema reconocible
Durand no construye una estructura de clases equivalente. Su vocabulario se concentra en posiciones dominantes creadas por los sistemas de información, la centralización de datos y la dependencia frente a la infraestructura.
Por eso las categorías de Varoufakis pueden utilizarse para visualizar relaciones sin asumir automáticamente su conclusión de que esas relaciones constituyen una nueva formación social completa.
Un poder que aprende de nuestra conducta
El aprendizaje algorítmico puede reorganizar el entorno de acción sin convertir a las personas en objetos totalmente programables.
Las búsquedas, compras, tiempos de atención, recorridos y reacciones dejan señales. Cuando se acumulan, esas señales permiten establecer regularidades y ajustar lo que aparecerá después.
Varoufakis ilustra este cambio comparando la publicidad tradicional con asistentes conectados a la nube. Primero entrenamos al sistema mediante nuestras elecciones. Después el sistema aprende de ellas y utiliza ese conocimiento para organizar nuevas recomendaciones. Él denomina a esta capacidad incorporada al capital en la nube.
ProfundizarAprender no es controlar por completo
Durand analiza un problema próximo mediante la vigilancia, la anticipación y la gubernamentalidad algorítmica. En ambos autores, los datos no son solamente un registro del pasado. Se transforman en un recurso operativo para organizar el presente y preparar intervenciones futuras.
La lectura no determinista permite distinguir capacidad de modulación de control absoluto: una infraestructura puede redistribuir probabilidades sin determinar por completo el comportamiento humano.
Dos hipótesis sobre una misma transformación
La discusión no es sólo terminológica: se trata de decidir qué relación guardan estos mecanismos con el capitalismo.
Durand y Varoufakis coinciden en señalar concentración infraestructural, dependencia, altos costos de salida y expansión de formas rentistas. Pero no asignan a esos procesos el mismo significado histórico.
Ambos describen una economía en la que determinadas infraestructuras concentran datos, usuarios y capacidad de intermediación. Los efectos de red pueden fortalecer posiciones difíciles de abandonar y habilitar formas de renta o captura que subordinan a otros actores económicos.
Durand formula una hipótesis de transformación tecnofeudal del capitalismo. Su argumento no requiere declarar que el capitalismo haya terminado. Sostiene que relaciones de competencia son crecientemente perturbadas por dependencia, monopolización intelectual, renta y depredación.
Varoufakis sostiene que el habría desplazado los dos principios que considera centrales del capitalismo. Los mercados cederían su posición a feudos digitales y el beneficio a la de la nube. Por eso afirma que el capitalismo ya fue sucedido.
Nicholas Gane objeta esta conclusión. En Capitalism is capitalism, not technofeudalism, sostiene que las plataformas continúan operando mediante acumulación de capital, mercados, rentabilidad y creación de valor para accionistas. Desde esta perspectiva, la expansión de rentas no demuestra que el beneficio haya dejado de ser central: puede describir una nueva forma de capitalismo rentista o digital. La objeción discute el diagnóstico histórico de Varoufakis, no la existencia de concentración, dependencia o poder infraestructural.
¿Cómo democratizar una infraestructura de la que otros dependen?
Las alternativas no se reducen a elegir entre propiedad privada y propiedad estatal. Es necesario distinguir varias dimensiones del poder digital.
Durand y Varoufakis coinciden en que la salida no consiste en renunciar a las capacidades de coordinación digital. La pregunta es cómo separarlas de relaciones de dependencia y apropiación concentrada.
Durand deja abierto el diseño institucional. Su horizonte es que las capacidades de cálculo y coordinación que hoy aparecen como poder privado puedan articularse con una y con un dominio colectivo consciente de la economía.
Varoufakis es más programático. Propone empresas democratizadas, derechos sobre los datos, nuevas infraestructuras de pago y formas de movilización conjunta entre trabajadores y usuarios. Su modelo empresarial sustituye la propiedad accionaria concentrada por una acción intransferible y un voto para cada trabajador. El propio autor reconoce, sin embargo, que democratizar una empresa no elimina por sí mismo el poder del capital en la nube y que serían necesarias protecciones sociales adicionales.
ProfundizarNo confundir propiedad con democracia
Una empresa puede ser propiedad de sus trabajadores y seguir gobernando de manera unilateral una infraestructura usada por millones de personas. Una infraestructura puede ser estatal y quedar capturada por el gobierno de turno. Y un sistema formalmente participativo puede carecer de controles capaces de proteger a minorías o usuarios afectados.
Por eso una agenda democrática necesita distinguir propiedad, control técnico, gobernanza institucional y participación de quienes viven con las consecuencias.
De la dependencia económica a la constitución política
Las teorías del tecnofeudalismo permiten estudiar propiedad, renta, dependencia y control de infraestructura. Pero esos problemas no agotan la transformación política producida cuando las mismas infraestructuras se convierten en lugares ordinarios para informarse, aparecer públicamente, circular, responder y constituir relaciones con lo político.
La articulación que propone Tecnopolítica agrega otra pregunta: ¿qué ocurre cuando una dependencia infraestructural interviene también sobre las condiciones de exposición, circulación, temporalidad y retorno de la palabra pública? Ese pasaje pertenece a nuestra elaboración sobre la política tecnomediada y no debe atribuirse a Durand ni a Varoufakis.
La sección de soberanía digital abre el problema complementario: una sociedad necesita capacidades materiales para decidir sobre infraestructuras y, al mismo tiempo, formas democráticas de gobernarlas. Recuperar control no basta si ese control puede ser apropiado por una empresa, un gobierno o una mayoría sin contrapesos.
Cuatro escenas de dependencia infraestructural
Los casos no prueban por sí solos la tesis del tecnofeudalismo. Permiten observar los mecanismos que ambos autores utilizan para construirla.
Amazon · cuando el intermediario también organiza el mercado
Varoufakis usa Amazon para mostrar una infraestructura donde el propietario administra búsqueda, recomendaciones, datos y acceso. El vendedor continúa produciendo mercancías y buscando beneficios, pero depende de una infraestructura ajena para llegar a consumidores. Su conclusión de que esto constituye un feudo digital es parte de su teoría.
Uber · autonomía bajo infraestructura
Durand utiliza el trabajo de plataforma para mostrar una autonomía ambivalente. El conductor puede poseer su herramienta de trabajo, pero la plataforma organiza una parte decisiva del acceso a pasajeros, las evaluaciones y las condiciones de la actividad.
Google y Android · lo gratuito también puede organizar dependencia
Varoufakis presenta Android y Google Play como un ecosistema en el que fabricantes y desarrolladores pueden depender de la capacidad de Google para reunir usuarios, aplicaciones y servicios. La gratuidad del sistema operativo no elimina la posición estratégica creada alrededor del ecosistema.
Redes sociales · el usuario también alimenta la infraestructura
Publicaciones, fotografías, reseñas, clics y otras formas de actividad aumentan el valor de las plataformas y contribuyen a perfeccionar sus sistemas. Varoufakis interpreta esa contribución como trabajo no remunerado del usuario; otras lecturas pueden describir el mismo proceso sin adoptar su vocabulario de clase.
Conceptos del recorrido
Las definiciones breves que aparecen al tocar los conceptos remiten a este glosario ampliado.
- tecnofeudalismo
- Hipótesis según la cual la economía digital desarrolla relaciones de dependencia, renta y control infraestructural que recuerdan ciertos rasgos estructurales del feudalismo. Durand y Varoufakis no atribuyen al término el mismo alcance histórico.
- cercamientos digitales
- En la reconstrucción de Varoufakis, privatización o cierre de recursos y funciones digitales que podrían organizarse como bienes comunes o infraestructuras abiertas.
- gleba digital
- Metáfora de Durand para una situación de dependencia respecto de una infraestructura digital difícil de abandonar por sus costos económicos, sociales o técnicos. No implica equivalencia literal con la servidumbre medieval.
- costo de salida
- Pérdida, esfuerzo o costo requerido para abandonar una plataforma: datos, contactos, reputación, clientes, compatibilidad, aprendizaje o acceso a redes.
- activos intangibles
- Recursos productivos no físicos, como software, datos, diseños, marcas, procedimientos o propiedad intelectual.
- monopolización intelectual
- Concentración del conocimiento y de capacidades de organización en posiciones estratégicas desde las que puede controlarse una cadena productiva y capturarse valor.
- renta
- Ingreso asociado al control de un recurso, derecho, activo o posición de acceso. Puede coexistir con beneficios y otras formas de ingreso.
- captura
- Apropiación de valor facilitada por una posición de dependencia o control estratégico.
- capital en la nube
- Concepto de Varoufakis para infraestructuras digitales capaces de aprender de la conducta, organizar transacciones, intervenir sobre comportamientos y reproducirse mediante actividad de usuarios.
- feudo en la nube
- Categoría de Varoufakis para una plataforma privada que controla el espacio digital donde compradores y vendedores son puestos en relación.
- renta de la nube
- En Varoufakis, pago o extracción de ingreso vinculada al acceso a usuarios y transacciones dentro de infraestructuras controladas por propietarios de capital en la nube.
- nubelista
- Nombre que Varoufakis da al propietario de grandes cantidades de capital en la nube.
- capitalista vasallo
- En Varoufakis, productor o empresa que conserva su propiedad y su búsqueda de beneficio, pero depende de una plataforma ajena para acceder a clientes.
- siervo de la nube
- En Varoufakis, usuario cuya actividad no remunerada contribuye a reproducir y mejorar el capital en la nube. Es una categoría analítica, no una equivalencia literal con la servidumbre medieval.
- proletario de la nube
- En Varoufakis, trabajador asalariado sometido crecientemente a sistemas de dirección, medición y control algorítmico.
- mando algorítmico
- Expresión de Varoufakis para la capacidad del capital en la nube de utilizar datos y algoritmos con el fin de organizar o modificar conductas. No supone control perfecto de las personas.
- bienes comunales digitales
- Recursos digitales compartidos cuya utilización no depende de un propietario privado que cobre por el acceso o extraiga rentas.
- democracia económica
- Horizonte en el que decisiones económicas fundamentales dejan de estar reservadas exclusivamente a propietarios privados y se someten a formas de decisión colectiva.
Bibliografía
Durand, Cédric. Tecnofeudalismo. Crítica de la economía digital. Traducción de Víctor Goldstein. La Cebra / Kaxilda, 2021. Edición original francesa: La Découverte, 2020.
Varoufakis, Yanis. Tecnofeudalismo. El sigiloso sucesor del capitalismo. Traducción de Marta Valdivieso. Deusto, 2024. Obra original publicada en 2023.
Gane, Nicholas. “Capitalism is capitalism, not technofeudalism”. Journal of Classical Sociology, 25(4), 2025, pp. 353–368. Publicado online el 9 de agosto de 2024. DOI ↗
La reconstrucción principal de esta página se basa en las obras de Durand y Varoufakis. La referencia a Gane se incorpora únicamente como objeción crítica verificada a la tesis poscapitalista de Varoufakis.
El problema existe antes de resolver cómo nombrarlo
Podemos discutir si estas transformaciones anuncian un nuevo modo de producción, una mutación interna del capitalismo o una forma especialmente intensa de capitalismo rentista y de plataformas. Lo difícil de ignorar es el crecimiento de relaciones en las que individuos, trabajadores y empresas dependen de infraestructuras privadas capaces de organizar datos, accesos y condiciones de interacción.
El concepto de vuelve esa dependencia una pregunta política: quién posee la infraestructura, quién establece sus reglas, quién se apropia de sus rentas y bajo qué condiciones podría gobernarse de otra manera.